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Isely Ravelo Rojas

Contar-cantar de la familia y el barrio

El ahorcado del río Luyanó es un libro del barrio; pero no solo de Luyanó; cada personaje con sus vivencias puede habitar también el Cerro, Los Sitios, Lawton, Alamar...

Isely Ravelo Rojas6 min
Contar-cantar de la familia y el barrio

«A mi hermano Marcelo (Ichito), in memoriam, por haber sido el poeta más popular de Luyanó, y por enseñarme a amar el barrio. Y a mi familia toda, que ha hecho de Luyanó su pequeño universo».

Esta dedicatoria sirve de pórtico al libro El ahorcado del río Luyanó, del escritor y repentista cubano Alexis Díaz Pimienta. Publicado por la Casa Editora Abril en 2026,  el conjunto de cuentos, editados por Adriana Daniel Aneiros y con las ilustraciones de Hanna Chomenko, propone cartografiar la idiosincrasia cubana desde las peripecias cotidianas. La dedicatoria da cuenta de la importancia del barrio habanero de Luyanó en la familia Díaz Pimienta. Y es cierto, El ahorcado del río Luyanó es un libro del barrio; pero no solo de Luyanó; cada personaje con sus vivencias puede habitar también el Cerro, Los Sitios, Lawton, Alamar... Las historias que en él se cuentan son una fotografía que, entre ficción y realidad, retratan la cubanidad (vale también el cubaneo) con una poderosa honestidad.

Compuesto por once cuentos, este título sobresale por los rejuegos con el lenguaje y el modo picarezco, por momentos irónico, con que Díaz Pimienta nos invita a conocer a Enma, quemada por un fogón pike, a la familia Villalonga, los Priki con su «novela y cañonazo» y la Familia Torombolos, lo singular de Leyla y la servicial Lulú, el sorprendente «beso erásmico» o una promesa hecha por amor. ¿Que no haríamos por amor?

Alexis Díaz Pimienta hace gala de su hábil manejo del lenguaje, pero también de una prosa fluida, cubanísima, que entretiene. Hay un rasgo que distingue todo el conjunto: el libro es un elogio plural a la familia (la de sangre y la de crianza, la de puertas adentro de la casa y la del barrio). Es destacable la intertextualidad que, a través de exergos, propone el autor, comenzando por este de Anaís Nin que, junto a la dedicatoria a su hermano Marcelo, abre el libro:

«Contar historias es el único bálsamo, la única droga, la única isla permanente, indestructible, constante y habitable en todo momento [...] contar historias sirve para apartar la atención de lo que se pierde, de lo que se deja atrás, de las heridas».

Desde aquí ya se anuncia la escritura de historias como una necesidad, como ejercicio curativo y adictivo al mismo tiempo. Luego, la mayoría de los cuentos llevan una dedicatoria (al hermano, la madre, los sobrinos, la hermana del autor) o bien un exergo de Vallejo, Jesús Orta Ruíz y Amalia Bautista, una característica que permite un curioso diálogo intertextual entre lo culto y lo popular, sin alejarse de la familia.

Casi todos conocemos al Alexis Díaz Pimienta repentista, mago de la oralidad y que ahora lleva a letra impresa esa sabiduría, específicamente en los cuentos «La promesa (o María y los parques) y «Cervantes nace en Pogolotti, se cría en Luyanó, le dan una beca para escribir en Barcelona y se aburre». En las narraciones conviven la realidad, la fantasía, la tragedia, el absurdo y lo grotesco a través de personajes que se mueven entre la locura, la marginalidad, el oportunismo y el deseo. Lo sorpresivo se muestra en el cuento «Una orgía americana» donde el autor utiliza una suerte de caja china, que unido a un recurso metaliterario engaña al lector y lo envuelve hasta la última línea de la historia.

El ahorcado del río Luyanó se suma a una lista de cuarenta y seis títulos que tiene publicados el autor en los géneros de novela, cuento, ensayo, poesía y literatura infantil y juvenil, entre ellos destacan: Cuarto de mala música, los libros de Chamaquili o el Quijote en versos.

 

Tuve la oportunidad de ser alumna del maestro Alexis Díaz Pimienta. Le dedico estas décimas en agradecimiento por todo lo que aprendí y sigo aprendiendo de rimar en octosílabos.

 

La familia es el lenguaje

más feliz y universal

el barrio es el arsenal

de cuentos. Un personaje

es dichoso, gana un viaje

y se aburre. Otro asegura

que un diazepam es su cura

mientras invaden La Habana

y un Erasmo siempre gana

mujeres con su estatura.

 

Leyla colecciona espejos,

Lulú dicen que es de agua,

un hombre no tiene «magüa»

pero es rico con sus viejos

poemas. Sus disparejos

bloques son una promesa

de amor. Y una fila es presa

del ritual para el peinado

Torombolo desgreñado

¡Pon el juguete en la mesa!

 

 *El cuento La promesa (o María y los parques) alude a las andanzas de El Caballero de París. 

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