Reseñas
Dimensiones: un silencio en medio del mar.
Reseña realizada a la exposición personal Dimensiones del artista visual Alfredo Sarabia.
María Karla Larrondo González

La identidad del ser humano está ligada a los fenómenos que suceden dentro de su contexto. Hoy me acerco nuevamente al mar y me encuentro dentro de él desde un lugar diferente. Observo un movimiento que figura las distancias de una isla que ha gestado más hijos de los que han habitado sus raíces.
Disfrutar la creación artística es de las cosas que me entusiasma de mi trabajo, contrastar la obra con su artista, conocer sus inquietudes. Visité Dimensiones, exposición personal de Alfredo Sarabia, que la Galería Villa Manuela acogió como hogar desde el 11 de septiembre al 16 de octubre del 2026, y pude disfrutar de una visita guiada por el artista. Una propuesta que nos acerca al mar para contar historias que a veces olvidamos.
No sé cuál sea el latir de otras islas, solo reconozco el mío. Cuba, presenta como herencia cultural el proceso de emigración, la identidad del cubano está marcada por la línea que no solo separa el horizonte, sino todo lo que encierra la distancia. ¿Sobre qué palabras se cuenta nuestra historia?
Los elementos representativos de la muestra son el mar, la arena, los espacios que dialogan con la soledad, las historias que se cuentan a través del mar. Todo ello, unido con la subjetividad del artista, se nos presenta a través de fotografías muy bien logradas, no solo en color y en composición sino también en trabajo manual y fotográfico. La muestra está distribuida en cuatro salas, donde se exponen las 10 piezas que dan nombre y vida a esta exposición.
La primera sala está habitada por fotografías de la serie Dimensiones, cuya distinción es el trabajo realizado a las fotos. El artista utiliza un proceso diferente a partir de cintas métricas, lo cual también dialoga con el tema de las distancias dentro del mar o dentro del imaginario del espectador. Como la curiosidad siempre gana, tuve que preguntar cómo fue lograda la terminación de estas piezas (MAR NEGRO, La tempestad, FIEBRE DE ORO, LA DUDA, El mar de las oportunidades) y me comentó Alfredo, que realizó un proceso de corte de la foto y de las cintas métricas, para luego pegarlas y crear una obra única, donde de forma contemplativa, la imagen da la sensación de movimiento y por ende de una inmersión en el mar.
Las olas también traen su resistencia y representan un escenario capaz de construir y contar historias. “Travesía” (2024) es una de las obras que más me impactó. Una fotografía que captura el color vívido del mar y en el centro unas manos en descenso, una figura que se hunde, un cuerpo que el mar decidió tragarse. ¿Cuántas vidas ha transformado nuestro mar?
Existen varios lenguajes para contar los hechos, y de eso nos hace parte Sarabia, con la muestra “Nación dispersa” (fotografía digital. Impresión digital y arena de diferentes playas de Cuba), una obra donde expone una representación estadística, a través de arena, de los diferentes momentos de migración del país.
Viajar es exponerse al arte de construir historias, así me siento al observar la serie “Santa fe” (2013) (Fotografía digital) donde el autor muestra pedazos de mosaicos sobre agua, y de restos de algunas casas que fueron destruidas por el mar con el paso del tiempo. Me quedo pensando en el poder que tienen ciertos objetos que también deciden quedarse, en ese acto también hay resistencia, y por qué no, poesía.
Mi temperatura corporal cambió al llegar a la última sala, con la muestra “El Himno del desterrado” (2026) (Fotografía digital. Impresión digital y alambres de púa). A través de una relación impecable entre las imágenes y el poema de José María Heredia, el autor imbrica el texto visual con el texto literario para dar una terminación perfecta a la propuesta.
“Cuba, Cuba, que vida me diste,
Dulce tierra de luz y hermosura,
¡Cuánto sueño de gloria y ventura
Tengo unido a tu sueño feliz!
¡Y te vuelvo a mirar…! ¡Cuán severo
Hoy me oprime el rigor de mi suerte!
La opresión me amenaza con muerte
En los campos do al mundo nací
Mas, ¿qué importa que truene el tirano?
Pobre, sí, pero libre me encuentro:
Sola el alma del alma es el centro:
¿Qué es el oro sin gloria ni paz?
Aunque errante y proscripto me miro,
Y me oprime el destino severo,
Por el cetro del déspota ibero
No quisiera mi suerte trocar.
Me acerco a la obra de Alfredo Sarabia con esta exposición, mas auguro que seré una seguidora constante de su obra. Somos, dentro de esta isla, un silencio cargado de mar.
*Fotografía: Alfredo Sarabia
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