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Películas

El Camino o una mirada a lo que se desconoce

Sobre el filme El Camino, de Omar Alí, a propósito de su estreno en La Habana ayer 10 de octubre.

Daiana Araujo5 min
El Camino o una mirada a lo que se desconoce

Para nuestro cine se ha vuelto casi obligatorio retornar al pasado, mostrar quiénes lo conforman y escriben la historia para no borrarla, para no olvidar quiénes somos. La incertidumbre ante esto se genera cuando aparecen elementos que desconoces o se replantea alguno de los que ya existen, y la historia de nuestro país todavía está poblada de mucho silencio, desconocimiento y rostros inexistentes. 

Con El Camino me sucedieron muchas cosas, es una película que no va de nombres, de héroes, sino sobre las personas, de muchos que estuvieron ahí, pero nunca tuvieron identidad y a través de esta obra cobran vida. Las figuras no importan o al menos no tienen esa gran relevancia y en varios momentos se pone en duda, a quiénes se está aludiendo y ahí se genera un conflicto con el espectador. Al salir de la sala, escuchaba varias voces decir:... ¿Pero ese era Fidel o quién era? Ahí está parte de la magia de la película.  Tal como se ha concebido y presentado la historia en nuestros recuerdos y mentes, se trasladan las imágenes a "los héroes" que siempre se nos ha presentado, si es que se puede hablar en algún momento de heroicidad, pero la historia fue más que ellos, el pasado de un país lo construyen más de cinco héroes. Aquí algunos de los personajes que te presentan no sentían orgullo por la guerra, se vieron envueltos en mitad de un contexto donde cargar con determinadas ideas terminaba en guerra, no existía otra vía. Ese era el único camino. Esta perspectiva, sobre todo, está potenciada en el último cuento, el de 1868, vemos un personaje comenzar a entender una lucha, los bandos, el concepto de libertad y después de presenciar lo acontecido en La Demajagua, preguntarse si una Cuba con esas ideas era posible. 


Me fascinó el hecho que jamás presentaran a Céspedes y todo el suceso fuera construido mediante las palabras que pronunció aquel día y una secuencia con los rostros de los negros. Lo realmente importante fueron ellos, esas miradas, la revelación del protagonista por decidirse a formar parte de todo lo que se venía y entrar en la guerra, pero una guerra no se edifica solo a través de las palabras y cuando el personaje choca con la crudeza de su realidad y se enfrenta a su primer combate, visualizamos de manera poética, la épica más bella que he visto filmada. Sangre, machetes, fusiles, mambises, negros y soldados se fusionan y mezclan, en un 360 avasallante, como la mirada del protagonista. Yo sentí que estaba frente a un Carlos Enriquez, totalmente desgarrador. El personaje contempla petrificado, todo su alrededor y lo vemos lidiando con toda una lucha interna de si lanzarse a las armas o no. Anteriormente, a ello, se presenta un ritual nocturno, en el que un negro brujo le entrega un machete de palo y le dice: jamás lo saques. En esa línea está todo el poder y conflicto de la historia. ¿Cómo se vence una guerra sin empuñar un arma? ¿Solo a través de palabras e ideas? La imagen se va a negro con el título de la obra y escuchamos un grito, como asimilación final de la guerra, de que aún por encima de tu voluntad, terminarías formando parte de la masacre.

Es una película inmensamente bella a nivel de imagen y diseño sonoro. Toda la fotografía tiene una poética visual increíble. En la batalla de Angola, la cámara se mueve de forma confusa, sucia, corre, se tropieza, se empaña, estalla, acelera o se queda quieta como si estuviera en shock, aturdida. Se golpea o golpea, se gira hasta quedar totalmente de cabeza, en un momento de la escena donde vemos la añorada victoria y, sin embargo, la cámara está al revés, y es entendible porque en una guerra todo es torcido, doloroso y aun así exista una especie de victoria, todo ello ocasionó muertes, sangre, dolor, heridas inquebrantables. Está fotografiada de forma absolutamente preciosa, flashazos de visiones abstractas, sin formas visuales definidas, que son los pensamientos y las imágenes que pueden pasar por la cabeza de los que alguna vez han estado en una guerra.


Alexander González, su director de fotografía, fue brutal con la imagen de la película, las ópticas puestas en función de dividir los puntos de vista, una destinada a la mirada del protagonista y otra a su entorno. Lo mejor que tiene la puesta visual de la obra, es que las sobre-exposiciones, las inestabilidades, la luz sucia, dura, los golpes de luz, todo eso se contempla como parte de la puesta y la hace doblemente bella, porque tiene sentido que para retratar momentos específicos de la lucha de la historia del país, todo sea visualizado de forma "imperfecta" y para nada convencional. 

Se exploran varios juegos visuales, hasta con cristales, para experimentar con los ojos de los protagonistas, personajes afectados con todo lo que están viviendo. Absoluto trabajo realizado por el departamento de continuidad, dónde es casi imperceptible que fue una película que tuvo una pausa de dos años, un trabajo que es llevado a otro nivel por el maquillaje de Catalina Montero, con esos rostros que logró transformar en rostros eternamente recordados e inmortalizados, sintiendo en cada mirada todo el peso de la épica. Y para cerrar, el diseño de sonido, realizado por Velia D. de Villalvilla, te consume, todo lo que escuchas dentro y fuera de campo, todas las voces, explosiones, gritos, llantos, lo grotesco de la vida y la muerte en una guerra, revientan tus oídos y cabeza. Una película brutal. Un lenguaje totalmente distinto, poco convencional, donde es notable que cada departamento logró ser, porque es notable el sello autoral que hay detrás de cada uno. Me alegra que de alguna forma el cine de esta isla haya logrado reconciliarse con este género y que lo último y único que se haya quedado en la retina del cubano sobre la épica en Cuba, no sea El Mayor y Kangamba. La historia vista, escuchada y sentida así, adquiere otra dimensión, la humana.


*Fotografía por Claudia Cepero

Comentarios (1)

  • Ana Laura Rodríguez
    11 oct 2026, 20:20

    Qué ganas de ver esto ya