Reseñas
Girasoles en el armario
Reseña del libro Girasoles en el Armario con motivo de su presentación en la 34 Feria Internacional del Libro de La Habana. Por María Karla Larrondo

¿Los girasoles tienen historias? Descubro una puerta que puede capturar la historia de una niña-girasol. Como parte de la 34 Feria Internacional del Libro de La Habana tuve la oportunidad de presentar, el pasado 14 de agosto, el libro Girasoles en el armario, de la escritora y artista visual, Giselle Lucía Navarro.
Llega a mí la propuesta de mano de Giselle, para realizar la presentación de su poemario, título que integra la colección “Abrirse las constelaciones” de Ediciones La luz, ilustrado por Chelsy Escalona, y edición de Lorena V. F. La idea creativa semeja un mundo de infinitas posibilidades que aparecen solo con el hecho de abrir una puerta, un universo cargado de todo lo que podríamos imaginar.
El universo creativo de Giselle Lucía, nos muestra una nueva posibilidad de diálogo hacia los adolescentes, y a quienes ya dejamos esa edad, nos deja un recuerdo nítido y curioso dentro de la inocencia que se descubre y se revela en la adolescencia. La autora nos regala una mirada divertida y fresca desde un escenario íntimo y secreto como lo es la simbología del armario.
El libro comienza con una afirmación: un armario es un lugar peligroso, lo que permite introducirnos en el escenario creativo que la autora creó para este poemario. La simbología de la flor interconecta a todo el libro, descifrándonos a través de pétalos el desarrollo del mismo, “utilizo los pétalos como recurso estético para la dramaturgia del libro” me comenta la autora; donde cada poema simboliza una etapa de la niña-girasol.
Giselle nos propone con el presente poemario crear un mundo para dialogar con nuestra identidad. Narrado desde la voz de una adolescente, surgen en el libro sus dudas, sus interrogantes, sus formas de ver el mundo y de verse a ella reflejada en esa realidad que la acompaña. Con un lenguaje sencillo, fresco y divertido, Giselle, nos mezcla las delicadezas de una flor, un girasol en este particular, con la metáfora de la adolescencia, esta etapa frágil donde muchas veces sembramos semillas y debemos esperar para conocer el retoño de la flor. “Se asocia al girasol como elemento simbólico, vinculado a la fe, a lo espiritual, al ciclo de la vida, a las semillas que dejamos”, me comenta la autora.
Las ilustraciones permiten un acompañamiento interesante dentro del poemario como producto terminado, mezclándose con el universo visual que la autora nos regala con las imágenes poéticas que describe en el texto.
En este libro Giselle no solo le da vida al mundo vegetal, sino también a nuestros secretos, a la cotidianidad: “Un armario/ donde nunca pudimos escondernos de nosotros,/ donde el suelo familiar es tan propicio/ como la semilla que las niñas insisten en cultivar./ Esperemos que regrese la lluvia,/ cuando los soles se hayan desnudado./ Un armario es siempre un jardín,/ un jardín de girasoles/ en el espejo de nuestra generación/ aprendiendo a abrir todas las puertas”.
Este poemario no solo habla del tiempo, sino que nos invita a repensar nuestras raíces y a mirar el mundo con ojos de sol.
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